En cuatro días marcho a pasar unos agradables dos mesecitos en la capital del reino, ya tengo las maletas preparadas, la mudanza medio hecha y alquilado el garaje para dejar el coche durante la semana, hay varias personas que me han dicho que es mejor que me lleve el coche, pero tardando el tren 1 hora y 10 min de viaje, no me merece la pena que el GPS me cause una depresión otra vez.
Así que la cosa será esta, el viernes al salir de trabajar montaré en el cercanias hasta Chamartín y allí cogeré en un Alvia hasta Pucela, entonces solo me quedará conducir hasta casa, a donde espero llegar antes de las 8 de la tarde, aún así llegaré antes que haciendo todo el trayecto el tren sin tener en cuenta los retrasos a los que últimamente (y no tan últimamente) nos tiene acostumbrados ADIF.
Eso me recuerda esos tiempos, en que todos los viernes me montaba en un tren en Valladolid hacia Santander, entrañables recuerdos...
Esos trenes regionales sin aire acondicionado en verano, con asientos medianamente cómodos aunque con las rodillas clavadas en la espalda de la persona de delante, con un baño para todo el tren y con portaequipajes donde no entra una maleta, por lo que el pasillo se convertía en una pista de obstáculos.
O el regional express hacia Madrid, 3h 45min de viaje sobre asientos de plástico y con un baño que en un par de ocasiones funcionó bien.
Y ese tren estrella, pagado a precio de grandes lineas, pero con un viaje de duración de regional y sin agua en los servicios, con la calefacción puesta en modo infierno, hasta que llegaba la parada para enganchar todos los trenes del norte en Venta de Baños, donde se cortaba la luz y si no te habías bajado a la cafetería, tenias el catarro asegurado por los cambios de temperatura.
Y ahora los Alvia, una maravilla técnica capaz de superar los 200 km/h, a no ser que el tramo por el que circule lleve sin unas buenas mejoras bastante tiempo, que no es que le impidan moverse a esa velocidad, sino que muchas veces le impide moverse.
La de gente que he conocido gracias a los retrasos de los trenes.
Aunque bueno, supongo que con el AVE todo eso cambie, ¿no Sr. Revilla?
Y que conste que esto lo he empezado a escribir por pasar el rato.
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